(crónica de una pugna por el derecho a ayudar)
La pugna
comienza por un viejo agitador de
las huestes opositoras, que intentó sumarse al triunfo de la Juventud y nos
ejemplificó claramente el prototipo del político demagogo.
A saber:
los jóvenes del peronismo de Merlo
armaron una “jornada solidaria”, como ellos le llaman, y limpiaron calles,
asistieron a la gente necesitada y funcionaron como nexo para la asistencia que
proveyó la municipalidad. A estas labores se sumaron también algunos militantes
locales del PRO el Peronismo Federal. Pero, por el otro costado, los jóvenes activistas de Libres del Sur y
el Partido Obrero, apoyados por otros jóvenes
de Nuevo Encuentro, protagonizaron las postales más tristes y vergonzosas
del momento, cortando calles y patoteando a la gente que de verdad había
resultado afectada.
Aquí es que
nos sorprendemos cuando el Concejal Cepeda dice: “nosotros apoyamos esta
mención porque los jóvenes de la JP
ayudaron mucho”.
¿Tan rápido y sustancialmente puede cambiar un
discurso?
¿No sienten estos concejales que traicionan a
quien los sigue ideológicamente?
¿No fue justamente Lula, junto a la concejal
Álvez quien dijo que en Merlo NADIE HIZO NADA POR LA GENTE ?
Desconocemos
la reacción de los jóvenes solidarios ante este demasiado oportuno
reconocimiento (evitamos la palabra oportunista). Pero, bien se sabe, como
resultado de años de observación y vivencias que, en política, no se puede
estar de los dos lados de la línea; y que cuando el reconocimiento es grande,
hasta el joven desconfía.
















